26/02/2014 - Temas varios
Me gustaría comentar varios
aspectos de lo trabajado en el aula ese día:
En primer lugar pudimos leer un
fragmento del libro Frankenstein Educador de Philippe Meirieu. Hace un año
aproximadamente que me leí el libro entero. Está centrado en la formación del
educador y deja muy clara su posición respecto al tema, está en contra de la
fabricación del ser humano.
Hace una crítica a la
manipulación de las personas por parte de la educación y afirma rotundamente
que los educadores no han de ser los creadores de las personas, moldeándolos a
su gusto y creando seres iguales, sin pensamiento crítico ni conciencia propia.
Por lo tanto, el papel de la
educación ha de ser acompañar a aquel que llegue al mundo, ayudarle, no
moldearlo ni fabricarlo.
Esta concepción por suerte ha
llegado a las escuelas y a las casas de hoy en día y se puede decir que la
educación que se defiende es cada vez más abierta y transigente, que la
relación entre los educadores y educandos es igualitaria, que hay comunicación
por parte de todos y que se ayuda a la persona a crecer según sus principios,
preferencias y pasiones.
Recomiendo la lectura de este
libro ya que, a pesar de que este es un tema bastante mencionado, sobretodo en
el grado que yo estudio, te hace abrir la mente y los ojos ante una realidad
que está y ha estado ahí durante muchos años y que ha manipulado por desgracia
a muchísima gente.
También me gustaría comentar el
documental llamado Somos sociales por naturaleza.
En este documental entra en
escena el concepto de red social y en el papel de nuestro cerebro a la hora de
relacionarnos. Primeramente se habla de los primates, animales con una gran
socialización y me ha parecido muy interesante la relación que se hace entre su tamaño cerebral con el tamaño del grupo que forman.
También he aprendido un concepto
nuevo, el número Dunbar, que indica la cantidad de personas con las que nos
relacionamos de manera cercana, siendo 150 aproximadamente. Pienso que esto es
muy relativo porque las relaciones son muy subjetivas y personales y que 150 es
un número muy elevado de relaciones cercanas. Sí que es verdad que de manera
inconsciente nos relacionamos con muchas personas a lo largo de nuestra vida,
familiares, compañeros de trabajo, vecinos, etc., pero mi percepción de persona
cercana no engloba a tanta gente sino aquellas con las que tengo confianza y comparto diferentes emociones y sentimientos.
Por último, en este post comentaré
la importancia del tacto para expresar emociones más allá del lenguaje verbal,
de la fuerza que hay en las emociones.
Acariciar, tocar, abrazar… a
muchos nos gusta que nuestros seres queridos nos demuestren que nos quieren
mediante estas muestras de afecto pero éstas pueden extrapolarse más allá. Este
hecho puede ser usado para expresar confianza en diferentes situaciones,
incluso cuando las personas que se están comunicando no se conocen. Creo que es
un acto muy bonito que nos define como personas pero también un poco
complicado, ya que no para todo el mundo ser tocado es agradable, hay que tener
en cuenta la cultura, las creencias y los pudores de cada uno.
Aun así, es un acto que ofrece
confianza y comprensión, que sirve como refuerzo de las palabras y que por
suerte, en nuestra cultura no está mal visto. A pesar de esto, a raíz que han
ido avanzando las civilizaciones y los grupos han ido aumentando, hay cada vez
más falta de tacto y de palabras (contacto físico limitado) por lo que a este
conjunto de hechos se les ha unido la risa como conector de personas. La verdad
es que la risa es capaz de trasladar los componentes emocionales sin llegar a
incomodar a nadie y es una forma de terapia muy sana y recomendable.
Aprender a reírse de uno mismo,
de reírse con los demás (sin faltar el respeto a nadie) ayuda a una buena
comunicación y relación y a tener satisfacción contigo mismo.
"Es muy bello callar pero reír es más bello todavía."
Friedrich Nietzsche
(Imagen obtenida de www.laertes.es)
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