Sesiones de los días 12 y 19 de
marzo
Tras realizar las clases de esos
días, varios aspectos llamaron mi atención y me hicieron reflexionar sobre
ellos y quisiera centrar este post sobre ellos.
El primero de todos fue este: ¿Se
puede conocer a una persona por su expresión, por su mirada?
La verdad es que la mirada es un factor
importante en el acto comunicativo, y es importante de manera totalmente
inconsciente. Una mirada puede decir mucho de una persona, sin que ni siquiera
abra la boca. Por ejemplo, una mirada puede comunicar una intensa emoción o
sentimiento, sin embargo, la ausencia de contacto visual puede dar impresión de
aislamiento.
Personalmente, he conocido a
personas que había prejuzgado anteriormente por su forma de mirar y después de
compartir experiencias con ellos me di cuenta que mi primera percepción no era
del todo correcta. Tras tratar este tema en clase, me di cuenta verdaderamente
de la importancia que tiene este hecho tan sencillo y que por desgracia puede
dar lugar a muchas equivocaciones.
Sin embargo, pienso que una
mirada sí que da mucha información sobre la persona y que puede indicarnos si
hay una mentira tras las palabras, o la percepción que tiene esa persona sobre
algo, ya que es un acto totalmente inconsciente. Llegar a conocer a alguien
solo con la mirada puede ser un poco peligroso, ya que entrarían, como he comentado
sobre mi experiencia, prejuicios y sensaciones de desconcierto que pueden tener
poco que ver con la verdadera realidad.
Pensando sobre esto me viene a la
mente el post que escribí anteriormente (ver más abajo) en el que hablé un poco
de las miradas y el cortometraje Con lupa.
No sé si se puede llegar a
conocer verdaderamente a una persona por su expresión pero la realidad es que
una mirada, vale más que mil palabras.
También tratamos en la clase
anterior otra cuestión importante, el papel que tiene la confianza a la hora de
establecer vínculos.
Cuando leo esa frase por primera
vez pienso que es una obviedad y que no hay ni que planteársela. Sin embargo, es
un punto de inflexión en cualquier relación y un ámbito de trabajo muy interesante
sobre el que investigar. Es verdad que es importante la confianza en sí pero, ¿cómo
conseguir que una persona confíe en ti? Ahí entran en juego las habilidades
sociales que pueden ser aprendidas de
forma natural y, como no, enseñadas.
Varios autores hablan sobre las
habilidades sociales pero me gustan en particular estas dos definiciones sobre
ellas:
“Son un conjunto de conductas
emitidas por el individuo en un contexto interpersonal que expresa sus
sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la
situación, respetando esas conductas en los demás y que, generalmente resuelve
los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de
futuros problemas” (Caballo, 1993).
“Es la capacidad para interactuar
con los demás en un contexto social dado de un modo determinado que es aceptado
o valorado socialmente y, al mismo tiempo, personalmente beneficioso,
mutuamente beneficioso, o principalmente beneficioso para los demás”. (Combs y
Slaby, 1977)
La capacidad de empatía, de saber
escuchar, saber compartir… todas estas habilidades son la clave para poder
interactuar con las diferentes personas y que se pueda dar un vínculo basado en
la confianza.
Por lo tanto es importante
conseguir trabajar todo esto para conseguir el establecimiento de relaciones
basadas en la confianza, en mayor o menor medida, ya que creo que las personas,
que somos seres totalmente sociales, trabajamos, convivimos, interactuamos
mejor cuando hay confianza de por medio.
(Imagen obtenida de la web www.stasdenunciant.blogspot.com.es)

