sábado, 3 de mayo de 2014

La educación emocional

Sesión del 30 de Abril de 2014

Educación emocional

Podríamos definirla como un proceso educativo caracterizado por su permanencia y su continuirdad que busca potenciar el desarrollo de las competencias emocionales, consideradas como algo esencial en el desarrollo de la persona para aumentar su bienestar personal y social.

En clase dividimos las competencias en dos tipos: las intrapersonales y las interpersonales. Dentro de las primeras, están la conciencia emocional y la regulación emocional. Dentro del segundo grupo aparecen la empatía, la motivación y las habilidades sociales. Estas son las competencias que se pueden desarrollar mediante la educación emocional, unas más relacionadas con nuestro interior y nuestro autoconocimiento y las otras con nuestras relaciones con los demás.

Este tipo de educación es toda una innovación ya que rompe con la frialdad y la rectitud de los contenidos y las asignaturas académicas de “toda la vida”. Lo que este tipo de educación pretende es conseguir afrontar mejor la vida y obtener un gran bienestar tanto personal como social. Pienso que se debería trabajar mucho más dentro de la educación formal, ya que es una pena que no se considere tan importante este tipo de educación que aprender conocimientos técnicos. Desde que soy consciente de su existencia y de su importancia me he dado cuenta de que educarnos moral y emocionalmente es básico para nuestro desarrollo mental y personal, que nos hace evolucionar hacia un estado más maduro y a gestionar todas las situaciones que aparecen en nuestra vida para saber aprovecharlas y sacarles partido.

Quiero aprovechar este post para recomendar la lectura de un libro que pienso que está totalmente relacionado con este tema, aunque más enfocado hacia las habilidades sociales dentro de la escuela. El libro se titula Tutoría: técnicas, recursos y actividades. Este libro fue creado por algunos profesores de esta universidad, entre ellos J. Puig y X. Martín. Al leerlo, me vinieron a la mente todos los conocimientos adquiridos en la asignatura de Habilidades Sociales y lo que recomienda es el aprovechamiento de las clases de Tutoría en las escuelas e institutos para fomentar las relaciones interpersonales y practicar las habilidades sociales.

Esta educación integral dura toda la vida, y debe empezar en el momento en el que nacemos y estar presente durante todo el proceso educativo. En ella participan todos los agentes de la comunidad, desde la familia, el contexto, la escuela y la comunidad en general. 

Hay varios pasos a tener en cuenta, en clase comentamos los siguientes:

En primer lugar, es importante aprender a reconocer e identificar las emociones. Para ello hay que ponerles nombre y tener claro su repercusión en nuestra vida. De este modo es posible poder regularlas, gestionarlas, canalizarlas y controlarlas para que ellas no nos dominen y saber aprovecharlas en cada momento. Es muy importante fomentar la conciencia emocional para saber reconocer que sentimos en cada momento y aprender a regularlas para evitar situaciones y consecuencias nocivas para nuestro desarrollo.
Imagen de creación propia


En clase, realizamos una actividad para aprender a identificar las emociones y reconocer las respuestas a cada una de ellas. De este modo aprendemos a relacionar los comportamientos con los pensamientos y las emociones. Estos tres conceptos están en continua relación y por eso es importante tener pensamientos positivos.

La actividad a la que me refiero consistía en la creación de un cuadro donde cada uno de nosotros habíamos de identificar algunas emociones que habíamos sentido a lo largo de nuestra vida y las situaciones que las causaron. 

La tabla tenia esta estructura:


Cada uno de nosotros tenía que identificar alguna emoción vivida por nosotros con su causa. A partir de ahí, debíamos reflexionar sobre las diferentes respuestas que tuvimos respecto a la emoción. En primer lugar debíamos reconocer la respuesta reactiva, la respuesta que de manera impulsiva tuvimos delante de la emoción. A continuación, teníamos que identificar la respuesta que adaptamos en aquel momento, ya sea positiva o negativa y después reflexionar sobre lo que deberíamos haber hecho que fuera positivo para nosotros. De ahí saldrán todas las consecuencias relacionadas con las respuestas.

La realización de esta actividad fue muy positiva, al menos para mí, ya que me hizo reflexionar sobre mis acciones y la gestión de mis emociones, y a tener en cuenta que delante de cualquier situación, ya sea buena o mala para mí, puedo tener una respuesta reactiva y seguir con ella o reflexionar y dar una respuesta apropiada que me aporte un beneficio.

Por último, adjunto un vídeo que he encontrado en Internet que trata sobre inteligencia y educación emocional. 





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