Hemos realizado nuestra actividad en una
clase de segundo de primaria del colegio “Mercè Rodoreda”, situado en Badalona.
Hemos escogido este centro por proximidad y porque tenemos fácil acceso, sin
embargo, el grupo ha sido elegido por que es considerado como uno de los
“peores” grupos de la escuela, según los profesores.
Es un grupo de unos 25 niños
aproximadamente, de entre siete y ocho años de edad. En esta clase se pueden
observar una serie de comportamientos nocivos como pueden ser la marginación a
determinados miembros del grupo, insultos o desprecios. Es importante tratar el
tema des de esta edad, aunque se pueda llegar a considerar que son demasiado
pequeños, por que como comentábamos en el marco teórico, estos aspectos son de
suma importancia ya que guiarán a la persona durante su crecimiento y
desarrollo.
Por lo tanto, creemos
imprescindible desarrollar una buena autoestima de grupo para mejorar las
relaciones entre compañeros de clase ya que estos aun compartirán muchos años
de aprendizaje juntos. Su mala convivencia no sólo afecta a las relaciones
personales, sino que también acaba afectando a su desarrollo académico ya que
las clases siempre se ven afectadas por el mal ambiente que se crea.
Pese a tener tan solo siete años,
la maestra tutora piensa que los malos tratos entre compañeros podrían
considerarse incluso “maltrato psicológico”. Que en estas edades tan tempranas
se produzcan este tipo de situaciones nos parece muy alarmante y por eso,
queremos aportar nuestro grano de arena a este grupo. No podremos cambiar de un
día para otro sus conductas, pero sí que podremos hacer que durante un día
todos se sientan halagados (de forma anónima). A partir de ahí, que hagan una
reflexión de grupo sobre que trato les gusta recibir de sus compañeros y que se
puede hacer para cambiarlo.
Los objetivos que nos hemos
planteado a la hora de diseñar esta actividad y escoger el colectivo se pueden
resumir en estos cuatro puntos:
- Mejorar
la autoestima personal para poder mejorar la autoestima de grupo.
- Crear
un sentimiento de pertenencia dentro del grupo.
- Mejorar la cohesión grupal.
- Disminuir
la marginación dentro del grupo-clase.
ACTIVIDAD: El círculo de la amistad
Esta actividad es muy sencilla
pero a la vez tiene una finalidad muy enriquecedora para las personas que la
realizan.
En pocas palabras, la actividad
se basa en la escritura (ya sea con palabras, signos, dibujos…) en un papel de
los aspectos positivos que tienen las personas que nos rodean.
Puede estar destinada a diferentes tipos de grupos, tanto
infantiles como de personas adultas, aunque en nuestro creemos que es más enriquecedora
para edades tempranas ya que éstos son más sinceros y espontáneos.
Se puede realizar tanto en un
espacio cerrado como en uno abierto, pero que sea amplio y espacioso, donde
cada persona tenga su espacio para escribir en la intimidad. En nuestro caso la realizamos en un aula.
Como materiales, simplemente son
necesarias hojas de papel y lápices de colores.
La actividad puede realizarse
perfectamente en una media hora, sin embargo, creemos que en un grupo como el nuestro, de siete años y de 25 miembros, hubiera sido difícil conseguir que se cumplieran los objetivos en tan poco tiempo. Podían ocurrir
imprevistos y que los niños no entendieran la actividad, o que salieran dudas que
habíamos de cubrir, por lo tanto teníamos previsto que en nuestro caso duraría
aproximadamente una hora.
Una vez que los destinatarios
tenían los materiales, se habían de colocar en un gran círculo, uno al lado del
otro. Cada alumno tenía una hoja de papel donde habría de colocar su nombre en
grande en la parte de arriba del papel, utilizando los colores que ellos
quisieran. Antes de escribir el nombre les dejamos claro que es algo que se iban a quedara ellos, y que en un futuro les gustaría leer y por lo tanto, que lo
tenían que hacer de la mejor manera posible. A continuación, una vez que escribieron su
nombre, le pasaron el papel al compañero que tienen a su izquierda, que tenia que escribir en la hoja un aspecto positivo, una frase, un dibujo, etc., sobre
la persona a la que pertenecía el papel. Como coordinadoras de la actividad es
importante que dejemos claro que lo que se ponga en ese papel solo puede ser
algo positivo, tanto si es algo emotivo como si es una característica buena de
esa persona, con total libertad, pero de forma anónima. Así pues, la actividad
se fue desarrollando cada vez que una de nosotras iba indicando que se debía pasar la hoja al compañero hasta que finalmente la hoja de la persona volviera a estar
en su poder.
Una vez finalizada la actividad,
donde los destinatarios tenían una hoja de papel llena de comentarios sobre
sus compañeros, iniciamos un debate ordenado sobre las sensaciones que se habían tenido, las dudas, los problemas, etc. Iniciamos un proceso de reflexión donde los niños nos dejaron muy sorprendidas por su capacidad de relacionar la actividad con su función y la importancia de hacerla.
A partir de ahí, propusimos que las hoja de cada
alumno se podrían colgar en clase y así cada vez que hubiera un conflicto la
profesora podría usar esa herramienta para reflexionar. Tener presente la hoja
con todas las cosas positivas que tus compañeros piensan de ti puede ayudar en
situaciones de conflicto para que el/los afectados puedan “recuperar” el
autoestima.
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