viernes, 11 de abril de 2014

La relajación

Cuando no podemos encontrar tranquilidad dentro de nosotros mismos, es inútil buscarlo en otra parte

Sesión del 9 de Abril de 2014

En este post quisiera reflexionar sobre una nueva pràctica que he tenido la oportunidad de realizar, que es la relajación. Al iniciar las clases con Pilar en la asignatura de Habilidades Sociales, la profesora hizo incapié en la importancia de la comunicación afectiva y para conseguir potenciarla nos propuso la realización de sesiones de relajación para fomentar el autocontrol y el autoconocimiento.

Estamos acostumbrados a vivir en una sociedad en contínuo movimiento, personalmente yo misma siento que voy corriendo a todas partes y que tengo prisa por realizar todo lo que hago. La comunicación, las relaciones… todo se ha vuelto mucho más rápido, corto y directo y esto hace que las personas se sientan de algún modo oprimidas y obligadas a seguir un ritmo frenético. De aquí a la importancia de los momentos de relajación.

Una técnica de relajación es “cualquier método, procedimiento o actividad que ayudan a una persona a reducir su tensión física y/o mental. Generalmente permiten que el individuo alcance un mayor nivel de calma reduciendo sus niveles de estrés, ansiedad o ira. La relajación física y mental está íntimamente relacionada con la alegría, la calma y el bienestar personal del individuo.” Por lo tanto, utilizar estas técnicas sirven para tener un mejor conocimiento de nosotros mismos y beneficiar las relaciones con los demás.

En clase experimentamos una técnica de relajación que consistía en estar durante quince minutos en silencio, con los ojos cerrados intentando dejar la mente en blanco, apartando las inseguridades y los problemas del dia a dia y concentrándonos en escuchar nuestra propia respiración. Personalmente, me costó bastante experimentar con la relajación ya que en nuestra cultura y nuestra forma de vida, como he dicho anteriormente, estamos acostumbrados a movernos e interactuar constantemente y me costaba mucho dejar la mente en blanco. Pese a eso, creo que si este ejercicio y otros similares se hacen con regularidad, se iniciará un proceso de reflexión personal muy beneficiosa para el individuo.



A partir de esto, conseguimos ejercitar nuestras competencias emocionales y ser capaces de iniciar un proceso de conocimiento propio y a partir de aquí, conocer mejor a los demás y fomentar nuestras habilidades sociales. De este modo, al conocer mejor nuestro cuerpo somos capaces de interactuar y comunicarnos mediante la expresión corporal. Es importante tener en cuenta todos los factores que aparecen en un acto de comunicación y respetar a los demás con la mirada, el tono de voz, etc. Por lo tanto, se crea un proceso de comunicación afectiva, que como comentamos en clase, es importante para conseguir que los interlocutores se entiendan de manera profunda, que se entiendan las intenciones y los contenidos de lo que se esta comunicando.

Es importante que los interlocutores se sientan en paz consigo mismos para lograr construir una buena comunicación con los individuos de su entorno, de manera que se eviten situaciones de conflicto, malentendidos e inestabilidades.  

Por lo tanto, al realizar estas sesiones durante las clases de Habilidades Sociales he tomado consciencia de la importancia de este tipo de prácticas, ya que realizándolas, además de sentirme mejor conmigo misma puedo conseguir una mejor productividad en mi dia a dia, una disminución del estrés del dia a dia y unas mejores relaciones con las personas de mi alrededor.

sábado, 5 de abril de 2014

Trabajo en equipo: autoestima y relaciones interpersonales en un aula de primaria

Hemos realizado nuestra actividad en una clase de segundo de primaria del colegio “Mercè Rodoreda”, situado en Badalona. Hemos escogido este centro por proximidad y porque tenemos fácil acceso, sin embargo, el grupo ha sido elegido por que es considerado como uno de los “peores” grupos de la escuela, según los profesores.


Es un grupo de unos 25 niños aproximadamente, de entre siete y ocho años de edad. En esta clase se pueden observar una serie de comportamientos nocivos como pueden ser la marginación a determinados miembros del grupo, insultos o desprecios. Es importante tratar el tema des de esta edad, aunque se pueda llegar a considerar que son demasiado pequeños, por que como comentábamos en el marco teórico, estos aspectos son de suma importancia ya que guiarán a la persona durante su crecimiento y desarrollo.



Por lo tanto, creemos imprescindible desarrollar una buena autoestima de grupo para mejorar las relaciones entre compañeros de clase ya que estos aun compartirán muchos años de aprendizaje juntos. Su mala convivencia no sólo afecta a las relaciones personales, sino que también acaba afectando a su desarrollo académico ya que las clases siempre se ven afectadas por el mal ambiente que se crea.

Pese a tener tan solo siete años, la maestra tutora piensa que los malos tratos entre compañeros podrían considerarse incluso “maltrato psicológico”. Que en estas edades tan tempranas se produzcan este tipo de situaciones nos parece muy alarmante y por eso, queremos aportar nuestro grano de arena a este grupo. No podremos cambiar de un día para otro sus conductas, pero sí que podremos hacer que durante un día todos se sientan halagados (de forma anónima). A partir de ahí, que hagan una reflexión de grupo sobre que trato les gusta recibir de sus compañeros y que se puede hacer para cambiarlo.

Los objetivos que nos hemos planteado a la hora de diseñar esta actividad y escoger el colectivo se pueden resumir en estos cuatro puntos:

  • Mejorar la autoestima personal para poder mejorar la autoestima de grupo.
  • Crear un sentimiento de pertenencia dentro del grupo.
  • Mejorar  la cohesión grupal.
  • Disminuir la marginación dentro del grupo-clase.
ACTIVIDAD: El círculo de la amistad

Esta actividad es muy sencilla pero a la vez tiene una finalidad muy enriquecedora para las personas que la realizan.
En pocas palabras, la actividad se basa en la escritura (ya sea con palabras, signos, dibujos…) en un papel de los aspectos positivos que tienen las personas que nos rodean.
Puede estar destinada a diferentes tipos de grupos, tanto infantiles como de personas adultas, aunque en nuestro creemos que es más enriquecedora para edades tempranas ya que éstos son más sinceros y espontáneos.
Se puede realizar tanto en un espacio cerrado como en uno abierto, pero que sea amplio y espacioso, donde cada persona tenga su espacio para escribir en la intimidad. En nuestro caso la realizamos en un aula.

Como materiales, simplemente son necesarias hojas de papel y lápices de colores.
La actividad puede realizarse perfectamente en una media hora, sin embargo, creemos que en un grupo como el nuestro, de siete años y de 25 miembros, hubiera sido difícil conseguir que se cumplieran los objetivos en tan poco tiempo. Podían ocurrir imprevistos y que los niños no entendieran la actividad, o que salieran dudas que habíamos de cubrir, por lo tanto teníamos previsto que en nuestro caso duraría aproximadamente una hora.

Una vez que los destinatarios tenían los materiales, se habían de colocar en un gran círculo, uno al lado del otro. Cada alumno tenía una hoja de papel donde habría de colocar su nombre en grande en la parte de arriba del papel, utilizando los colores que ellos quisieran. Antes de escribir el nombre les dejamos claro que es algo que se iban a quedara ellos, y que en un futuro les gustaría leer y por lo tanto, que lo tenían que hacer de la mejor manera posible. A continuación, una vez que escribieron su nombre, le pasaron el papel al compañero que tienen a su izquierda, que tenia que escribir en la hoja un aspecto positivo, una frase, un dibujo, etc., sobre la persona a la que pertenecía el papel. Como coordinadoras de la actividad es importante que dejemos claro que lo que se ponga en ese papel solo puede ser algo positivo, tanto si es algo emotivo como si es una característica buena de esa persona, con total libertad, pero de forma anónima. Así pues, la actividad se fue desarrollando cada vez que una de nosotras iba indicando que se debía pasar la hoja al compañero hasta que finalmente la hoja de la persona volviera a estar en su poder.

Una vez finalizada la actividad, donde los destinatarios tenían una hoja de papel llena de comentarios sobre sus compañeros, iniciamos un debate ordenado sobre las sensaciones que se habían tenido, las dudas, los problemas, etc. Iniciamos un proceso de reflexión donde los niños nos dejaron muy sorprendidas por su capacidad de relacionar la actividad con su función y la importancia de hacerla.

A partir de ahí, propusimos que las hoja de cada alumno se podrían colgar en clase y así cada vez que hubiera un conflicto la profesora podría usar esa herramienta para reflexionar. Tener presente la hoja con todas las cosas positivas que tus compañeros piensan de ti puede ayudar en situaciones de conflicto para que el/los afectados puedan “recuperar” el autoestima.

martes, 1 de abril de 2014

Autoestima

"Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo, no lo harán nunca, aunque tengan las aptitudes." Indira Gandhi

Aprovechando la realización del diseño de una actividad que fomente una habilidad social determinada, me gustaría reflexionar un poco sobre el tema.

Hemos escogido trabajar con la autoestima de las personas ya que consideramos que muchos de los problemas con los que se encuentra una persona van en relación sobre la percepción que tienen sobre ellos mismos.

Durante la vida transcurren muchas experiencias, ritmos, aventuras, situaciones en las que la persona puede situarse en un momento alto o un momento bajo. La vida, sobretodo en la época en la que vivimos, está marcada por el continuo ir y devenir y por los cambios bruscos que pueden aparecer de un día para otro. Vivimos en una sociedad activa, que se está desarrollando y está avanzando a nivel tecnológico y global de manera desorbitada y las personas han de estar adaptándose constantemente. Es durante estas circunstancias cuando el sentido de valor personal de cada persona y de confianza en sí misma se pueden ver afectados. Cuando la persona se siente frustrada empieza a dudar de sí misma, llegando incluso a tener conductas autodestructivas.

Es por eso que considero que se ha de trabajar la autoestima en la persona, ya que es algo fundamental para poder conseguir la felicidad. Personalmente, creo que todos podemos llegar a querernos tal y como somos, conocer nuestras limitaciones y fomentar nuestras capacidades y potencialidades, tanto físicas como mentales, actitudinales, etc. Una autoestima positiva es básica para crecer de forma sana.

Además, la autoestima se puede extrapolar del individuo al grupo. Para conseguir que haya un buen clima en un grupo, ya sea familiar, de trabajo, de ocio, etc., es necesaria una buena concepción de nosotros mismos. En la situación en la que vivimos, donde interactuamos constantemente con las personas, lo que uno hace afecta a los demás de muchas maneras.

El ser humano es un ser social, y cada uno se relaciona con los demás desde su propio nivel de conciencia, desde su equilibrio o desequilibrio interior, por lo tanto, desde su autoestima o desde su desvalorización. Cuando una persona está satisfecha consigo misma y confía en sus capacidades, las relaciones que mantiene con las personas de su alrededor son mucho más transparentes y es más fácil compartir experiencias.


Por eso mismo, hemos escogido fomentar la autoestima, en nuestro caso en un grupo de infantes de siete años aproximadamente para intentar ayudarlos a que creen su propia identidad, eviten las situaciones conflictivas en las que priman el rechazo y la falta de respeto, y aprendan a formar parte de un grupo, ya que en un futuro no tan lejano, formaran parte activamente de un grupo mucho mayor llamado sociedad.